Lo que hay que saber

Una realidad incómoda.

una realidad incómoda

La muerte siempre ha sido una cosa muy seria, sólo hay que recordar el famoso epitafio del hermano mayor de los Marx “Perdonen que no me levante” y si de seguros se trata, pocas cosas son más seguras en esta vida que el final de la misma. Una verdad incómoda  y  poco esperada, en la que el modo de encarar esta inevitable situación forma parte intrínseca del llamado “spain is different” ,ya que el seguro de Decesos lleva ADN propiamente español, incluso diría que gallego. No existe otro lugar en el mundo donde exista un producto tan específicamente enfocado a cubrir un eventual fallecimiento. Su origen más aceptado viene del mar, o mejor dicho de los que más sufren la vida en el mar,  atribuyéndose a cofradías de marineros gallegos, las cuales crearon fondos comunes para cubrir los habituales accidentes, muchas veces con víctimas mortales, lo que suponía unos costes muy difíciles de asumir de otro modo.

Como tantas realidades cíclicas que suceden en nuestra historia, la actual crisis ha ahondado en esas necesidades originales de cubrir una situación inesperada.  No es que esta modalidad de seguro hubiera pedido “punch”, puesto que es el ramo con más asegurados de nuestro país (26Millones) pero sí es verdad que el entorno presente ha reforzado la importancia social que siempre ha tenido este tipo de servicio.

En síntesis, podríamos decir que el fallecimiento de un ser querido (directo) siempre tiene tres efectos importantes: sorpresa, alta implicación emocional y elevado coste económico. Aunque nuestra mirada se vaya instintivamente a la última, la realidad es que este seguro está pensado para cubrir las tres cuestiones al mismo tiempo. Quien ya ha pasado alguna vez por ese trance, es consciente de que esos dos primeros efectos inciden sobremanera en la poca o nula predisposición para abordar el desarrollo de un servicio de estas características. Dicho de otro modo, no estamos con la cabeza para decidir nada, y ya no digamos, cuando son varias las cabezas a decidir. Algo que, con una correcta descripción del servicio en póliza, quedaría totalmente subsanado y evitaríamos pasar por ese trance poco deseado. Respecto a la económica, estando el país con la esperanza de volver a recordar lo que era ser mileurista, esa necesidad de encontrar una solución a un impacto tan grande en la economía de millones de españoles, como es el pago de un entierro, no sólo es evidente sino muy necesaria. ¿Cuántos tenemos hijos pequeños y hemos pensado, y si nos pasa algo a nosotros, cómo lo solucionan?.

Como decía de inicio, la muerte es algo serio, tan serio que nadie quiere pasar por ella pero la incomodidad del tema no debe servirnos para ocultar la cuestión de fondo, salvo que nos apoyemos en Woody Allen “No le temo a la muerte, solo que no me gustaría estar allí cuando suceda” para mirar para otro lado.

Manuel Cascudo

NB21