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Las bicicletas no son solo para el verano

La bicicleta….¡! ….. Es un medio de transporte?…un vehículo para ir a la compra?…para dar un paseo tranquilamente o para recorrer el mundo? …tal vez una máquina para hacer deporte?…indoor?…en ruta?…en la montaña?…sin ruedas y con patín para bajar una pista de nieve en una estación de esquí?  …..con pedales y ayuda de la electricidad?….cicloestatic?…triciclo?…tándem?…reclinada?….. La bicicleta es todo lo anterior y mucho más.Las bicicletas no solamente  son para el verano, lo son para todas las estaciones y todos los días del año,  pregunten si no a los europeos del norte (daneses, holandeses, belgas, etc..); ellos la usan siempre haga frío, calor, llueva o nieve. Niños, mujeres y hombres recorren distancias increíbles para desplazarse al trabajo, colegio, compra u ocio y es tal el arraigo del que disponen de la bicicleta que no entenderían una vida sin ella.

Este medio de transporte es de momento el único conocido que puede contribuir a rebajar considerablemente las enormes cantidades de CO2 que todos los días enviamos a la atmósfera y así rebajar el efecto invernadero al cual tenemos sometido a nuestro planeta. Por otra parte, creo firmemente, que las presentes generaciones jóvenes y futuras se decantaran por la bicicleta y así de forma muy acusada en nuestros pueblos y ciudades se podrá respirar aire más limpio y puro que el que actualmente disfrutamos; unido desde luego a la mayor implantación de los automóviles denominados ” ecológicos”  -los actuales híbridos (combustible fósil + electricidad) distan bastante de ser ecológicos-.

Pero sin lugar a duda alguna, y más en nuestro país, la bicicleta es sinónimo de ocio, deporte y verano,  por ello en mayor medida y con la llegada de la primavera/verano se llenan nuestras carreteras, caminos y montes de aficionados al ciclismo; disfrutando de un deporte que apasiona a mucha gente y que supone un gran aliado para mantenerse o adquirir una buena forma física. No obstante existe otro ciclismo, el profesional – también en menor medida en aficionados- y desde hace ya bastantes años, considerado un deporte denostado y sinónimo de trampas y doping.  Ello  se  sucede de forma más acusada en  las carreras más importantes del panorama ciclista internacional como son las tres grandes “bucles”: Giro de Italia, Tour de Francia y La Vuelta a España y en menor medida todas aquellas carreras que a modo de preparación previa lo son de esas tres vueltas de tres semanas de duración.

 

El mejor y más reciente ejemplo lo tenemos en el ciclista americano Lance Armstrong, ganador único de 7 Tours de Francia consecutivos, el cual ha confesado que se dopó, que engañó al sistema y a los aficionados, pero no a sus compañeros de profesión.  Y aquí hemos llegado, a la confesión de Armstrong, donde si damos la credibilidad necesaria a su confesión, una muy dura critica al ciclismo profesional de los 90 del siglo pasado y comienzos del siglo actual, deberíamos creernos que también es cierto que en esa época e incluso anteriores el ciclismo era un deporte sucio y sin crédito alguno.

 

Que el ciclista Armstrong era un tramposo está fuera ya de cualquier duda, ha faltado al respeto al ciclismo y a los aficionados, ha sido el baluarte de la mentira, pero no era él solamente si no que la práctica del doping estaba generalizada de manera escandalosa; la confirmación de todo ello ha sido la última noticia aparecida en los medios recientemente y recién acabado el último Tour de Francia donde los 5 primeros integrantes del podium del año 1998 habrían dado positivo con la tecnología actual de detección de doping,  y así han pasado a engrosar la lista de nombres “ilustres ” Rijs, Ulrich, Pantani, Vinokourov, Basso, Rasmusen, Virenque, Contador, Olano…

 

 

El ciclismo ha vivido una larga, muy larga época de mentiras solemnes y así tenemos la certeza de que Armstrong ha sido el más carismático y popular de los timadores,  pero desgraciadamente es un número más de una larguísima lista de tramposos.

 

 

Pero la culpabilidad de todo esto no es de los propios ciclistas ni del ciclismo sino de los organismos que lo dirigen y que no han sabido conseguir el método para acabar con la lacra de las sustancias prohibidas. Si en los citados años 90 los ciclistas sabían perfectamente cómo burlar al sistema y lo hicieron muchos de ellos,  y si todos luchaban por el mismo premio es lógico que se saltaran las normas, aunque no ético.

 

Armstrong no ha sido el primero que habla de esa época y de la suciedad del ciclismo, tenemos un español Manzano del antiguo equipo Kelme que puso en su día al pelotón patas arriba y sin embargo siguieron consumiendo sustancias dopantes; este es un deporte que seguirá siendo poco creíble mientras las carreras sigan apostando por el esfuerzo sobrehumano al que someten a los deportistas en los principales escenarios de las carreras de tres semanas. Ningún otro deporte, ni fútbolistas,  ni triatletas,  ni maratonianos, etc. compiten ni tan siquiera al día siguiente en otra prueba similar al día anterior; imagínese Vd. durante 3 semanas completar 3000 km. a pleno esfuerzo descansando solamente 2 días de 21.

 

Los aficionados y poseedores de una bicicleta continuaremos dando pedales sin pensar siquiera que podemos llegar a doparnos para conseguir subir una cuesta más rápido o rebajar el tiempo de nuestra última salida;  y así tampoco enviaremos a nuestros hijos a las escuelas de inicio del ciclismo en aras de evitar un mal mayor. El ciclismo está herido gravemente y es necesario reinventarlo o el poco crédito del que dispone se agotará y ya nadie se lo creerá.

 

Juan Carlos Villada

Norbrok21

comments

  1. Anna de Quirós

    Muchas Gracias Maria, este año no pude asistir porque estaba fuera y me supo fatal.
    Gracias por tu resumen es genial!

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